Ya no sé si te conozco, supongo que cada día te desconozco más. Nuestros caminos se han bifurcado y tranquilo que no se volverán a unir. Ya no sé si darte las gracias querido pasado por a veces iluminarte tanto en este presente.
Al principio, empecé por soñarte; soñar como sería tocar tu piel, amanecer a tu lado, ver tu sonrisa en el filo de mis labios, el sabor de tus besos y la dulzura de ellos. Hasta que un día te tuve frente a frente, en mi cama, en la calle, en la ducha, en tu espalda dibujandote un mundo con tus lunares incluso escribiendo en tu espalda lo mucho que te he necesitado este tiempo. Dejé de soñarte para poder tocarte, rozar tu piel con mis dedos, para poder sentir tus abrazos, de esos que solo tú y yo entendíamos, joder, que lejos suena todo esto ¿no?
Vienes, te vas; vuelves a venir y vuelves a irte. Para siempre.
Una pausa para coger aire,
pulsemos play para recomenzar la marcha;
ahora stop para que esto ya se oxide en la memoria.

No hay comentarios:
Publicar un comentario