Susurro en el oído.

jueves, 3 de enero de 2013

Entre copa y copa fuimos olvidando lo que verdaderamente considerábamos importante. Tú, que me veías en la barra del bar tan sumamente borracha pero tan alegre como siempre, alocada como de costumbre y siendo tan arisca con cualquier tío que fuera capaz de acercarse a mí, vacilándoles de vez en cuando entre carcajada y carcajada. Mientras, tú acercándote a cualquier tía presumida con tus malditos aires de chulo que tanto excitan. Regalando besos a cualquier niña tonta que cree que puede tener una gran relación contigo mientras lo único que buscas es un buen polvo en cualquier lugar, te da igual el sitio tan solo con aliviar tu constante necesidad de placer. Y así a lo tonto, lo único verdaderamente excitante, potente, y jodidamente chulo eres tú, lo único que busco en un tío. Intentando que te desvanezcas de mi mente y lo único que aparece ante mis ojos eres tú. Te sientas a mi lado en la barra y vuelves con tus mentiras, a recordarme lo bonito que fue nuestra relación, lo feliz que fui contigo y lo que disfrutaba en nuestras noches. Y yo, insegura debido a una dosis de alcohol prefiero mirarte a los ojos y sonreírte con esa sonrisa que tanto te gusta y esos labios rojos que tanto te gustaba besar. No era consciente de lo que diría, de que podría decirte acerca de como acabo todo. Preferí callarme y tranquila, acercarme a ti y besarte. Dejarte sin palabras como era lo normal. Esta vez decido irme, decirle al camarero que te ponga la última copa que a esta invito yo y dejarte la copia de las llaves de la que un día llamamos nuestra casa para que luego te pasaras un rato pero que no fuera muy tarde, ya sabías que yo no te estaba esperando y tampoco era de las que las gusta esperar.



Ya no sabía si habías venido
 a hacerme polvo o a echármelos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog