Dicen que cuando estas dentro de algo malo nunca se encuentra la salida y, es cierto. Es más, cuando lo vemos desde fuera pensamos que sí que hay una luz al final de ese camino tan oscuro que no tiene ni una mísera estrella fugaz pero cuando se ve desde dentro y se sabe lo que se siente te das cuenta de que todas tus suposiciones son erróneas.
Empiezas a descubrir que la ilusión es mínima y que deja de existir el pensamiento del corazón que ahora el único pensamiento que existe es el de tu propia cabeza.
Ya no existen cambios para mejor sino para peor. Careces de sentimientos y presumes de dolor.
No hay tiempo que sepa
calmar esta tempestad.
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